Sálvame de la boca del león, Y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios.
E hízolos saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como hijos de unicornios.
Y con ellos vendrán abajo unicornios, y toros con becerros; y su tierra se embriagará de sangre, y su polvo se engrasará de grosura.